En la industria de maquinaria para jardinería, el rendimiento y la durabilidad del motor son factores críticos que determinan la eficiencia operativa y la satisfacción del cliente. Según estudios recientes de la Asociación Europea de Fabricantes de Equipos Agrícolas (AEFA), hasta un 42% de las averías en cortacéspedes eléctricos se deben a acumulación de hierba o residuos en el sistema de transmisión —una falla evitable con una selección técnica adecuada del motor.
Los motores sin escobillas de corriente directa (BLDC) modernos incorporan estructuras de presión unilateral en el eje, lo que reduce vibraciones y desgaste mecánico. Esta tecnología, común en modelos de 36V, mejora la estabilidad del rotor incluso bajo carga constante. En pruebas realizadas por el Laboratorio de Ingeniería Mecánica de la Universidad Politécnica de Valencia, los cortacéspedes con este diseño mostraron un 37% menos de intervenciones técnicas en 12 meses comparados con equipos tradicionales.
Para jardines residenciales pequeños o medianos (hasta 500 m²), un motor de 24V ofrece suficiente potencia con menor consumo energético. Sin embargo, en aplicaciones profesionales como parques públicos o empresas de mantenimiento, los 36V ofrecen mayor torque inicial (hasta 25 Nm vs. 18 Nm en 24V) y mejor respuesta ante hierbas gruesas o húmedas. Estudios de campo en España y Portugal indican que el uso de 36V reduce el tiempo de corte en un 15%, aumentando la productividad diaria.
La clasificación IP67 no es solo un número técnico: significa que el motor puede estar sumergido temporalmente en agua hasta 1 metro de profundidad durante 30 minutos sin daño. Este nivel de protección es vital para climas mediterráneos donde lluvias repentinas o riego frecuente exponen el equipo a condiciones extremas. Un informe de la revista AgroTech International reveló que los fabricantes que especifican IP67 reportan un 58% menos de reclamaciones por fallos eléctricos en el primer año de uso.
Además, los motores BLDC de alta eficiencia generan hasta un 20% menos de ruido (menos de 65 dB(A)) frente a los convencionales, lo cual es crucial en zonas urbanas donde las restricciones acústicas afectan el horario de trabajo. Esto también mejora la experiencia del usuario final, especialmente en entornos comerciales como hoteles o centros de salud.
El certificado CE no solo cumple con normativas europeas, sino que actúa como un sello de confianza para compradores internacionales. Los fabricantes que incluyen esta certificación en sus fichas técnicas ven un aumento promedio del 28% en la tasa de conversión de leads a pedidos en plataformas B2B como Alibaba o GlobalSources.
Conclusión práctica: No basta con elegir un motor “potente”. La verdadera ventaja competitiva radica en integrar tecnologías que minimicen el mantenimiento, optimicen el uso del tiempo y garanticen fiabilidad en condiciones reales de campo.
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